Nació de una inquietud
En 1970 conocí los llamados health food en Estados Unidos de América; eran tiendas naturistas de las que poco o nada sabía, pues mi experiencia se enmarcaba en la rama de visitador a médicos, profesión que mantuve por 18 años en Laboratorios H.G. (Guayaquil), American Cyanamid Lederle (EE. UU.) y Schering A. Berlin (Alemania).
Naturaleza emprendedora
Volví con esta inquietud a Guayaquil, donde abrí la primera tienda. Apoyado por el conocimiento empírico de los vendedores de hierbas del mercado y por autores como Acosta Solís, aprendí a aplicar, tratar, querer y confiar en las plantas. Casi al mismo tiempo inauguraba dos nuevas tiendas naturistas en el área de mayor desarrollo de la ciudad.
Tiempo después, por diversas razones, me vi obligado a dejar de ser distribuidor y pasar a ser fabricante de productos naturales.
Cambio de hábitos, una gestión de servicio
Para la mayoría de las personas, la leche y la carne solamente provenían de los animales. Decir y demostrar que de la soya se podían obtener productos semejantes solo fue posible con una comunicación personal de carácter educativo y experiencial.
Desde aquel momento en que se inició Julguer ganamos la confianza del público, de los médicos y de los establecimientos comerciales, al descubrir el secreto del éxito: vender productos naturales y brindar conocimiento; es decir, la rentabilidad y el servicio.
De la producción casera a la fabricación industrial
La primera etapa de fabricante fue como industria casera bajo el esquema de empresa familiar, con el apoyo de mi esposa y mis hijos. Desarrollábamos productos con germen y salvado de trigo bajo un proceso doméstico de elaboración y empacado. Posteriormente hicimos granola, producto con el que Julguer se inicia a nivel industrial.
Una cosecha de éxito
Desde entonces hasta ahora el crecimiento ha sido progresivo gracias al gran esfuerzo, trabajo, tesón, sacrificio y labor mancomunada de todos los que hacemos Julguer.
Descubrimos la maravilla oculta en nuestra tierra, tomamos de su seno generoso las plantas y demás elementos con que elaboramos nuestros productos, y orgullosamente los ofrecemos al que los necesite. Demostramos que en el Ecuador hay recursos y oportunidades de progreso.